Pero lo más relevante del asunto es que el pasajero vuelve a ser dueño de su tiempo.
Es posible que usted que anda en auto no logre dimensionarlo y se lo voy a explicar con un ejemplo sencillo: el auto y la moto le proporcionan a quien los utiliza la libertad de moverse con mayor velocidad, sin “tiempos muertos”… ya sabe… el “tiempo muerto” en el tránsito, es ese en el que Ud. no puede hacer otra cosa que esperar, como por ejemplo en el semáforo o en un embotellamiento.
No sé si alguna vez lo pensó, pero la impaciencia frente a los tiempos muertos proviene del profundo convencimiento de que el tiempo de uno es sagrado. El de uno, dije; el de los demás no. Yo con “mi” tiempo hago lo que quiero y debe ser por eso que hay tantos impacientes. Pero el mejor ejemplo de tiempo muerto no está en el tránsito, está en la cola del Banco y fíjese que importante será que hasta está legislado y se castiga con multas millonarias a los comercios que hagan aguardar a sus clientes a la intemperie o más de media hora adentro del local para ser atendidos. Incluso si tienen asientos y turnos numerados, el límite de tolerancia es de 90 minutos y por eso hoy casi todos los Bancos tienen sillas.
Y entonces llegó la aplicación “Cuando Pasa Neuquén” ¡Santa tecnología! De pronto, con un toque a la pantalla del celular, uno puede saber si tiene tiempo de pasar por el supermercado o no, y sabe concretamente cual es la parada que le queda más cómoda para esperar menos o agarrarlo justo. Uno puede elegir si tomar el 13 o el 4 según lo que tarde en venir cada uno. Lo que permite la aplicación es “ver” por dónde viene el colectivo. Es una restauración, es la devolución de todo ese tiempo perdido, esperando sin saber si viene o no y cuando.
Pero desde hace una semana la página anuncia “sin servicio”, y la Municipalidad nada informa, y uno pregunta y nadie contesta, nadie sabe, y uno, con razón, presume que a nadie le importa. NI siquiera en el Concejo deliberante. Parece que es más urgente chicanearse entre oficialismo y oposición que ocuparse de esta pequeñez que le soluciona la vida a cincuenta y nueve mil pasajeros diarios. …Hasta que salga en un diario, en la TV o en una radio. Ahí sí, enseguida se ocupan. Y hoy nomás, ya me tuve que comer cuarenta minutos de tiempo muerto.
